lunes, 30 de septiembre de 2013

Semilleros ¿?


SEMILLEROS DE INVESTIGACIÓN COMO PROCESO DE FORMACIÓN

DEL PENSAMIENTO DIVERGENTE.

 

“Enseñar es incitar a amar lo que uno desea,

todo lo demás son catálogos,

enseñanzas huecas,

datos de profesores”.

E. Zuleta[1].

 

Los semilleros de investigación son cada día más comunes en el ámbito universitario, se le exige a las instituciones educativas su difusión y se le asigna a los docentes la responsabilidad de formar en este aspecto;  el peligro de ello es que se conviertan en más de lo mismo, es decir en una práctica académica plana y poco emocionante o en una tediosa y odiosa manera de conseguir auxiliares para el docente que investiga. También puede tener sus bondades, por ejemplo que se encuentre en el conocimiento algo divertido, emocionante y excitante, que implique más una aventura que una tarea, que exija más que el rigor y la objetividad, la curiosidad y la expresión de la subjetividad; sí, son sujetos  explorando su interés.  Implica que se explore en el estudiante el espíritu indagador y crítico.

 

El semillero debe partir de una iniciativa personal, es decir la semilla debe querer ser semilla pero muchas veces los estudiantes no se dan cuenta de ello, es más a veces lo eluden porque “las cargas” que imprime la investigación o lo que se cree que es ella son muy aburridas; puede que el estudiante quiera escribir y lo haga bien pero no lo dejan, puede que el estudiante quiera leer pero le imponen las lecturas, puede que el estudiante quiera crear pero las notas le implican obediencia y rendimiento.

 

Por lo tanto un semillero debe alejarse de la formalidad de la academia y debe ser un escenario distinto de estudio, un tiempo y un espacio en dónde el estudiante se mire a sí mismo, explore su conciencia, detecte sus debilidades y exponga sus fortalezas, un buen lugar para dialogar con otros sobre la existencia y la vida, sobre el mundo y la gente que lo rodea.

 

Resalto por lo menos tres momentos de la conformación de un semillero, el momento de abonar la tierra, que significaría el esfuerzo de los docentes por explorar la vocación y estimularla; una segunda instancia, la de sembrar, que considero la parte más importante, pues implica que la propuesta sea seductora, persuasiva, enteramente emocionante y una tercera donde estudiante y docente cosechen, bien escritos, diseños gráficos, puestas en escena, diarios de campo creativos donde todos vean el producto de la iniciativa.

 

La primera etapa que es de abono y exploración la detallo de la siguiente manera:

 

En el trabajo del docente orientador debe haber también espíritu para que lo contagie, para que lo comparta, para que conforme un sueño conjunto y al encontrar las personas que van a seguir el proceso poder determinar la segunda etapa, la de la siembra, definitivamente la parte más importante. Es clave el docente orientador del semillero, no puede ser autoritario, no puede estar pensando en imponer esquemas sino en liberar ideas.

 

La segunda parte la podemos ver así:

 

En la primera instancia fundar, proponer, propiciar el espíritu crítico, cuestionemos el mundo, la vida, la sociedad, exploremos el inconforme y el desacomodado, se trata de hacer una serie de dinámicas que permitan el cuestionamiento de  la academia, del estudio, de la carrera, de la ciudad, del país. Allí lo que estamos propiciando es un marco de pensamiento que indaga entre lo que hay y lo que es y lo que puede ser y lo que hay que hacer para que sea. Aquí el juego, el dramatizado, el cine foro son claves en la didáctica.

 

La segunda parte es el trabajo del pensamiento divergente: ¿cómo lograr que el pensamiento lateral sea una representación permanente del modelo para abordar el mundo? Se trata de plantear juegos de lógica formal e informal, de esquemas de escritura, diseño, lectura creativa. Esquemas distintos para estudiar la realidad, posibilidades alternativas de solucionar problemas y de generar otras vías de escape. Se contemplan aquí los ejercicios que expone Edward de Bono frente al desarrollo del pensamiento divergente que implican la lúdica, el buen humor, la picardía y la innovación.

 

Una tercera parte de este proceso se desarrollaría a partir de lo que denomino el acto insurgente, liberador y estético que es la puesta en escena de la producción en primera instancia de combinar pensamiento crítico y pensamiento lateral; aquí es donde aparece la publicación, la obra de teatro, el acto simbólico ante la comunidad en donde los estudiantes y docentes muestran el primer resultado de una experiencia reflexiva.

 

Los semilleros no pueden convertirse en pesados espacios de teoría, no pueden ser parte de una clase, no pueden ser tarea y enciclopedia, deben ser espacios y momentos de exploración, de vivencia, de compartir pues si algo debe fundar un semillero es el trabajo en equipo.

 

El semillero implica pequeños proyectos de grupo, salidas de campo (campamentos, viajes, caminatas…), visitas a museos, entrevistas con personajes de renombre, lectura conjunta de biografías, construcciones en red (blogs, grupos, internet total, web 2.0….), espacios literarios, artísticos y por supuesto de admiración a la ciencia.

 

Esta es mi postura frente a los semilleros de investigación.

 

 

Manuel Camilo Morales Rojas.

Licenciado.

www.pedagoloko.blogspot.com

 

 

 



[1] Zuleta, Estanislao. Educación y democracia. Hombre nuevo editores, Fundación E.Z. Medellín, 2001.

Octubre, nada qué celebrar


UNA DEVASTACIÓN QUE NO SE DETIENE

UN OCTUBRE NUEVO PARA REFLEXIONAR

1492-2012

 

“No sabíamos mucho de su mundo, de sus costumbres, de sus zodiacos ni de sus sueños. Pero los antepasados de aquel hombre habían alzado ciudades de piedras gigantescas y las  habían recubierto de oro, habían trazado templos y palacios en las alturas, habían tallado observatorios en las agujas de piedra de la cordillera, habían leído los signos del cóndor, del  jaguar y de la serpiente en los tres niveles del mundo, habían domesticado las semillas y las vicuñas lanosas de los riscos, sabían convertir el oro en pendientes y en plegarias, conocían los secretos de las terrazas de cultivo, repetían leyendas y canciones, guardaban historias y cifras en los nudos antiquísimos de sus quipus, sabían tejer mantas y trajes lujosos con lana de alpacas y hacer para sus reyes capas flexibles de murciélago, negras y blandas como la noche misma, habían estudiado los abismos del cielo, conocían los ciclos de fertilidad de la Luna y los nombres de las estrellas. Sólo nuestra barbarie podía borrar tantas cosas y verlos en su silencio como bestias sin dioses”.[1]

“Cristóbal de Aguilar  y  Medina”-

El país de la canela.

 

 

Las carabelas avanzaban en una aventura por los mares indómitos, el costo de este ejercicio de alta osadía era inmenso, cruzar ante la tormenta  y el agitado océano una línea  desconocida  que los separaría de una cruda pobreza hacia una riqueza singular y extraordinaria, quién obtenía la tierra lo ganaba todo, ganaba el cielo.

Se ha dicho que la ambición por el oro, desmedida y cruel,  era la bandera de la gran empresa, hoy pensamos que no solo era el oro, era la conquista efectivamente de la TIERRA, con su agua, con su madera, con sus plantas, con sus animales, con sus otros metales, cristales y rocas…, sólo había un impedimento mayor que a la postre se convertiría en útil recurso, en esas tierras había comunidades humanas, habitantes, que fueron diezmados y explotados a más no poder. Aún hoy.

La gran avanzada de las carabelas hoy es un monstruo vivo y vigente, la conquista no ha terminado, el territorio de Abya Yala[2] es el territorio de la fortuna, es el continente de  la buena esperanza, es el espacio de la “creación” para explotar y dominar pues es el legado de aquellos que se decidieron a conquistar y explotar está vigente, aún hay mucho qué saquear, además las necesidades de los importantes conquistadores son muchas, mantener un  sistema económico que tiene como estandarte el consumo a ultranza y la guerra como política.

La invasión “al territorio de las indias” encontró el paraíso, frutas y mujeres exóticas, la medicina para las enfermedades que habían azotado a Europa por siglos, la comida y las especias que darían al paladar de los reyes el gusto jamás imaginado; entonces comenzó la destrucción de ríos, montañas y selvas, arrasando culturas, templos, civilizaciones, sitios sagrados. Portugueses, holandeses, españoles, franceses, ingleses, austriacos…, todo tipo de pirata, ladrón, empresario de iglesia, mercenario desterrado, criminal perseguido, prostituta  enferma se marchó al continente de los piel de cobre a saquearlo, a destruirlo, a perpetuarlo en el desconocimiento y no importó simplemente con la derrota al mundo civilizado de sus lenguas y creencias propias, la conquista fundamental se hizo a través de la expropiación de la tierra. Hoy se han sumado al saqueo, la explotación y a la guerra  las empresas, canadienses, chinas, norteamericanas que en su ambición desmedida disponen de la gran  tecnología de la muerte.

El infortunado encuentro de dos civilizaciones implicó para una de ellas el sometimiento  y la desgracia. De allí que la pobreza se regó de norte a sur, la injusticia social se propagó como manera de hacer gobierno, la división humana se radicalizó haciendo creer que hay seres humanos de categorías inferiores, dogmas religiosos y cruentas estrategias de guerra respaldaron toda una empresa económica de saqueo y expansión, sin este tremendo accidente socio, ambiental y cultural habría sido imposible el desarrollo de las potencias del norte en su capitalismo cada vez más salvaje, en la globalización de la economía de la muerte que todo lo consume, lo destruye y lo acaba.

Por eso hoy y ante tan grave afrenta a la humanidad  los pueblos originarios que no fueron vencidos en totalidad siguen caminando la palabra y con ella se oponen de frente a la minería, a la deforestación, hablan del cuidado del agua y de las semillas, su tierra es sagrada y no permitirán que siga siendo violada y destruida. Los pueblos originarios, los campesinos, los obreros,  los millones de desempleados pobres y el ciudadano del común de una América sorprendente salen a marchar, salen a exigir, salen a cantar y a orar, muestran con sus tambores y quenas la protesta, muestran con sus poemas y su danzas que la esperanza no muere, que las nuevas locomotoras del desarrollo no podrán extinguir las culturas del jaguar y la anaconda.

Hoy que hablamos de paz, hoy que soñamos con una nueva senda política que le ponga fin al conflicto armado  se requiere devolver la tierra al que la trabaja, requiere el reconocimiento de los pueblos y las naciones, implica tomar decisiones de un NO rotundo a la mega minería, a los tratados de libre comercio, al negocio de los transgénicos, al cuidado, protección y mantenimiento  urgente de páramos y selvas. Para plantear la paz tendremos que hablar de nosotros y de nuestra historia mutilada, tendremos que afianzarnos en una nueva alianza que opte por la defensa de la vida, de los recursos naturales y de las culturas originarias. Tendremos en definitiva que educarnos diferente para la paz y el medio ambiente. Urge una nueva escuela.

En este octubre hay una buena oportunidad de cuestionarnos y de aprender del pasado, la tierra que les dejemos a nuestros hijos es un préstamo que nos dejaron nuestros padres. Para todos todo como dice el Doctor Krápula[3] y en la coyuntura de la negociación del conflicto resultaría interesante hablar con el Mamo, el Chamán o el Curaca y en medio de un ritual de yagé y coca hacer una cruzada integral por la defensa de lo natural-mente nuestro.

 

Licenciado

Manuel Camilo Morales Rojas

Makamoro.



[1] Ospina, William. El país de  la canela.
[2] http://www.aporrea.org/actualidad/a19474.html
[3] http://youtu.be/E2-NfqF8WQ4

El Relato, artículo.


 
 
DE CÓMO EL RELATO PEDAGÓGICO SE CONVIERTE EN

UNA DIDÁCTICA CONSTRUCTIVA LIBERADORA

 

“Nuestro aprendizaje como seres humanos depende de la calidad de los procesos relacionales, en los contextos significativos en los que participamos: familiar, escolar, social. Los procesos de comunicación humana son la clave para entender el desarrollo y la evolución de cada ser humano. Aprendemos en estos contextos el lenguaje, a emocionarnos y relacionarnos, a motivarnos; desarrollamos nuestro auto concepto y autoestima personales, el modo de vernos, de ver a los otros y al mundo. Es en el espacio de convivencia en el que el niño o niña crece – la familia, la escuela...-donde está la responsabilidad y la tarea de educar, porque cada uno de nosotros es y será, de una u otra manera, según como vivamos”

Humberto Maturana[1]

 

CUADRO 1.

Los docentes amarrados a la palabra desde aquella somnífera y letal hasta aquella estimulante y vibrante, el hablar es el recurso más antiguo de la didáctica, comunicando ideas y emociones los docentes, los abuelos, los padres, los amigos se han dedicado a educar (nos), nos educamos en la palabra.

Escuchamos y hablamos, leemos y escribimos estos son aprendizajes básicos pero el tiempo de las locomotoras, el del ruido y la polución dicen a cielo abierto que la palabra no significa, que es mejor dar instrucciones que dialogar, que es mejor mostrar imágenes que hablar, que es mejor dirigirnos a los otros mediante un chat antes que sentarnos a beber un buen café y charlar.

Los docentes son palabra y de ella depende la acción sobre el conocimiento, quizá porque el pensamiento es lenguaje, quizá porque la comunicación es esencial para aprender, tal vez porque en las palabras hay emoción.

Los modelos de educación van inscritos a la palabra, si eres un docente tradicional pedirás que te repitan la lección, que copies pronto del tablero y que leas el texto de instrucción; si eres un docente de la conducta gritarás acción reacción, pintarás señales y darás códigos para que al mínimo esfuerzo de expresión tu obedezcas y actúes sin pasión; si eres el gran docente de la actividad recitarás una y otra vez consignas para que los niños desarrollen su actividad y creen su propia lección; si eres el moderno de la construcción harás mapas conceptuales y definirás palabras de acuerdo a la noción, diseñarás guías y escribirás mil maneras de abordar un evento científico. Si eres el gran docente liberador, dirás con Freire que en la palabra está la acción.

En la palabra del docente está el estímulo a la acción del niño o el regaño que sanciona y castiga, está la efectiva indicación de vida o la mentira más grande sobre la historia, está el álgebra y sus signos, la química y sus símbolos, está la historia del arte y la lectura de las notas de música, un mundo simbólico mediado totalmente por la palabra, por el decir, el comprender y el asumir.

 

CUADRO 2

 

Y los cuentos han ido desapareciendo, la declamación y la poesía suenan cursis, escribir se ha vuelto tortura con el pesado ensayo que ni el profesor escribe y mucho menos lee (pero que exige como urgente tarea de calificación); el Facebook y el twitter son la “cualquierización” del decir, las normas de ortografía, semántica y gramática son burla, la imposición de lenguas extranjeras son excusa para romper la comunicación.

Nos acordamos de la palabra cuando estamos en problemas, allí sí se hace necesario y filosofamos para evitar que nuestro joven siga consumiendo drogas; después  de muerto el joven pandillero diremos que él no tenía problemas con nadie y los elogios aparecerán sin duda ni recato, la niña que aborta posiblemente fue conquistada con bonitas palabras de un libidinoso amante y finalmente cuando oramos, meditamos o confesamos es que nos damos cuenta que en la palabra estaba el sentido y que la escuela tan llena de palabras no nos dio el suficiente mensaje que debíamos y requeríamos para crecer.

Entonces reivindicamos la palabra del docente, en el aula, en el patio de recreo, en la apasionante historia de un Zeus todo poderoso o en la explicación especial para el que no capta la transformación y evolución de las especies. La palabra será acompañada de la buena lectura, la palabra exigirá que se vuelva letra y que en el uso lógico del pensamiento compartamos ideas en un periódico, en una ponencia, en un encuentro de poesía, pero también allí en la altas tecnologías y entonces se hará el emocionante video, el documental ambiental, la propaganda de un producto o las recomendaciones para salvar al planeta de políticos absurdos.

Palabras para sensibilizar, palabras para explicar, palabras para seducir y persuadir, palabras de razón y de emoción, palabras de juego y de canción. Necesitamos la palabra en la educación como el sustrato esencial del enseñar, del aprender, del comprender.

La pedagogía requiere con urgencia la labor del poeta, del cuentero y del historiador, el docente necesita ser formado en expresión, en potencia comunicativa, en interesantes y atractivas tecnologías de la información para encaminar el acto educativo en acto formativo, humanizador, enteramente racional, lógico y divergente.

No se excluyen las asignaturas, la matemática y el arte, la educación física y la educación religiosa serán permanentemente un acto de palabra, palabra de sentido, palabra de amor pedagógico, palabra como didáctica fundamental del docente con el dicente.

 

CUADRO 3

¿Sabemos los docentes relatar nuestro discurso educador? ¿Qué relatamos en el  aula? ¿Qué decimos? ¿Cómo lo decimos? ¿Cuándo lo decimos? Decir la palabra será un reto, en el aula contaremos una historia, compartiremos el cuento, daremos nuestra versión de la historia.

El relato, la manera cómo contamos clase es distinta a una manera de dictar clase, los docentes con pedagogía no dictan clase, la cuentan, la reconstruyen con sus estudiantes, la dialogan, la comparten, hacer el aula es inventarse un ambiente apropiado para dialogar sobre el mundo, sobre la realidad, sobre las personas, hacer el aula es encontrarse y al encontrarse conocerse, departir, orientar, transformar ideas, permitir y propiciar el crecimiento, por todo esto el relato pedagógico ese discurso de los docentes y de los estudiantes es la vida del proceso educativo y amerita ser aprovechado, estudiado, puesto en práctica.

En una especial práctica docente encontramos a un grupo de estudiantes relatando, bueno en realidad estaban jugando, hacían un radio teatro, sí, a la manera antigua, como nos lo imaginábamos en el principio de la radio colombiana, contando una historia sobre un niño mal alimentado, sonidos, imitaciones de voces, puertas, campanas, perros circulando en un libreto que  nos quiere enseñar, que nos quiere contar que nos quiere decir cómo los estudiantes de licenciatura entienden el ambiente escolar y lo entienden bien pues en su guion han resaltado la palabra de la mamá que no alimenta bien a su niño, la palabra de la maestra distraída que no sabe de crecimiento y nutrición , la otra docente pedagoga que hace una rica receta con familias y niños  para decirles que la dieta para el crecimiento no  necesita gaseosa sino frutas.

Divertido, ejemplarizante, didáctico e indagador, con la palabra guiando una experiencia de investigación, con la palabra encantando la academia, con la palabra enseñando y aprendiendo.

Por  otro lado el docente haciendo poesía y reflexionando sobre el día del agua, en otro momento estudiantes de otra práctica haciendo póster o carteles contando cómo McLaren y Freire han querido transformar al mundo, en otro lado un compartir entre docente y estudiantes que hablan de la vida cotidiana, en otro instante imaginándonos con los estudiantes un animal que habita la universidad y que necesitamos describirlo, es un animal misterioso y de varios colores.

Claro que sí, la práctica docente llena de palabras y actos de imaginación queriendo entender la realidad de la escuela, una práctica docente que muestra caminos, que recurre al arte, que se mueve en la lúdica, que no es burocrática ni bancaria (en términos de Freire), praxis en realidad que pone en dialogo la realidad, la experiencia y la teoría con la imaginación.

Al final de la experiencia los estudiantes dicen que es posible hacer otra escuela, los estudiantes comentan que la escuela aparece a veces aburrida y estática pero con la palabra la dinamizamos, la re-encantamos, la convertimos en lugar activo, de lúdica y de esperanza, allí en el relato sobre la educación encontramos una manera de liberarnos y encontrarnos, de volvernos significativos y trascendentes, de ser amorosos e inmensamente pedagogos porque nos entendemos aún en la contradicción.

Vengan profes y estudiantes, hagamos relatos de escuela, contemos cómo vivimos el conocimiento, la hermosa experiencia de aprender a enseñar.

 

Manuel Camilo Morales Rojas

Lic. En educación

Especialista en orientación educativa y desarrollo humano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] Maturana, Humberto. La biología del amor. Chile. 2009.
 DE LA BIOLOGIA DEL AMOR A LA PEDAGOGIA DEL AFECTO Y EL AMOR O DE LA NECESIDAD DE CAMINAR HACIA ENTORNOS EDUCATIVOS SALUDABLES Y DE CALIDAD
 
 

Investigación acción pedagógica, un artículo.


¿DE CÓMO SE INVESTIGA EN PEDAGOGÍA?

UN SUSTRATO  DEL

 “TRATADO DE PEDAGOGÍA EXISTENCIAL”[1]

Manuel Camilo Morales Rojas.
 


 

RESUMEN:

Se trata de mostrar una propuesta de investigación acción educativa que implica tres componentes de desarrollo humano en el proceso formativo: el desarrollo del componente estético, el desarrollo del componente ambiental y el desarrollo de la conciencia social. Para determinar las directrices metodológicas de una investigación pedagógica partimos de la propuesta de un proyecto comunitario denominado “Proyecto Lagartija” que pretende unas prácticas docentes diferentes, unas acciones de aprendizajes comprometidas con el entorno y la consecución de un conocimiento nuevo para pensar diferente el mundo.

PALABRAS CLAVES: Investigación acción educativa, pedagogía existencial, aprendizaje significativo, teorías crítico sociales, pedagogía de la esperanza, pensamiento sistémico, ecología humana, estética.

 

Para despejar la incógnita del título se debe resolver una duda previa, quizás más importante, debe tenerse claro para qué se investiga en pedagogía.

Se va a ir desde el para qué hasta el cómo, tratando de no perderse en otras estaciones esenciales.

El sentido inicial es dejarse cubrir por el fundamento pedagógico que implica tener una actitud reflexiva que pretende comprender fenómenos culturales y sociales anclados a proceso formativos humanos.

Se hace pedagogía  con los grandes autores y escuelas (desde macro discursos teóricos); hay un profundo deleite al leer a Alexander Neill (la escuela de Summerhill), al trabajar y soñar con Rudolf Steiner (La antroposofía),  se disfruta al máximo leyendo a nuestro Francisco Cajiao (La piel del alma) o los profundos ensayos de Estanislao Zuleta (Educación y democracia) o de William Ospina (La escuela de la noche). Se hace mención a esto pues es condición saber leer sobre educación, profundizar en los autores, conocer las historias de la educación, deleitarse con la ideas de grandes filósofos, psicólogos, antropólogos, sociólogos y por supuesto pedagogos,  que se han metido de lleno a pensar la educación, a pensar los aprendizajes, pensar las enseñanzas.

Se hace pedagogía cuando se propone en las asignaturas  un discurso crítico y social (Giroux, Mc Laren);  cuando se contempla en cada  propuesta de aula reflexiones sobre el entorno, sobre los contextos, sobre la realidad atravesada por las problemáticas sociales, la violación de derechos humanos, el deterioro de la naturaleza, la pobreza, la guerra, el racismo, el machismo… Es que la pedagogía no sólo profundiza en el cómo aprender a aprender, sino el por qué aprender lo que se aprende.

ENSEÑAR PARA
COMPRENDER

APRENDER CON PLACER

EDUCAR CON SENTIDO



 

Se hace pedagogía en el dialogo y en la escucha de los y con  los estudiantes, en leerlos, en descifrar cómo piensan el mundo, se hace pedagogía conversando y retroalimentando, la pedagogía es interacción, es encuentro, es interlocución.

Por supuesto se hace pedagogía cando se contemplan, se asumen y se llevan a cabo  las didácticas, cuando ellas se adecúan a los procesos de pensamiento, cuando se ajustan a los procesos socio afectivos, cuando promueven  trabajos colaborativos, cuando  fortalecen el trabajo autónomo; hacer pedagogía es  utilizar las didácticas, generales y específicas para acercar al educando al mundo de los conocimientos  nuevos, de las experiencias novedosas, del placer de aprender;  en esto hay que ser firmes, la pedagogía sirve para hacer del proceso educativo un goce intelectual.

Se hace pedagogía cuando se mantienen y se exponen discursos, puntos de vista, miradas sobre el mundo, la pedagogía no es neutral ni objetiva tiene siempre una intención humanizadora, diversa, pluridimensional, incluso política, busca y propone sentido, quiere significar, quiere trascender, no busca la estática sino la dinámica.

Se hace pedagogía con la intención de enseñar a pensar, enseñar a ser y enseñar a hacer, allí está el para qué.

Entonces para esclarecer el cómo se investiga en pedagogía se propone una praxis, un ejercicio de la escritura y la lectura, una propuesta de observación  participante en el acto educador, un trabajo crítico que propone una nueva  educación.

La pedagogía que se acerca a los intereses investigativos recoge vínculos de acción  filosófica, en primera instancia y para este caso se retoma a Paulo Freire (pedagogía de la esperanza, pedagogía del oprimido), el pedagogo latinoamericano que hace mención a la esperanza, a la liberación, a la emancipación del pensamiento, una educación contextualizada que responde a las necesidades de los pobres. Se buscan fuentes en la antroposofía, en Rudolf Steiner (escuelas Wardorlf), encontrando elementos del desarrollo humano que implican la trascendencia, la lúdica y la creación colectiva;  también se observa en esta misma perspectiva a Loriss Malaguzzi (propuesta de la Regio Emilia), creador de los nichos de conocimiento, la escuela que se compromete con el arte, la sensibilidad humana y el cuidado del ambiente.

Se exponen así tres grandes acciones de indagación, la lectura de la realidad (comprender lo que pasa en el mundo y actuar en consecuencia), la escritura de la reflexión participativa (ejercicio de sistematización de la observación y producción de propuestas) y las propuestas transformadoras tanto de la práctica de enseñanza y aprendizaje cómo las prácticas de la acción humana individual y colectiva  sobre el mundo (el proyecto y desarrollo de una propuesta pedagógica), todo con el objetivo de formar conciencia social, ambiental y estética en fuertes lazos y bases axiológicas.

La propuesta de investigación pedagógica en perspectiva de una reflexión denominada “pedagogía existencial” permite ante todo la construcción de una idea educativa activa, lúdica, de intenso raigambre estético que propone en escenarios naturales la búsqueda de la sinergia, el desarrollo de la singularidad, la formación en la libertad; la misma propuesta es una indagación constante, permanente, atada a cuatro fuentes, cuatro pilares intelectuales, así: el uso y las fuentes de la ciencia; el uso y la urgencia del lenguaje y la comunicación; la potencia del arte como inspiración humana y el aprendizaje del humanismo en perspectiva ecológica (Maturana, Boff, Guattari, Morin) .

Se trata de investigar mediante el desarrollo de una intención pedagógica que se ha denominado el “Proyecto Lagartija” que contiene un método praxiológico y se compone de tres fases:




 

¿Qué es aprender a leer la realidad?

En primera instancia hace referencia a interpretar la historia propia y la del contexto, implica aprender a describir lo que pasa en el tiempo y en el espacio, a reconocer contextos, relaciones, tradiciones, costumbres, la manera de ser y hacer cultura, conocer a las personas.

Parte de un ejercicio permanente de “retiro” (introspección en el mundo interno) ecológico, donde el actor o los sujetos que indagan se preguntan sobre ejes de referencia que surjan de las inquietudes propias y colectivas.

¿Qué hago aquí? ¿Por qué me interesa este asunto? ¿Qué voy a hacer frente a los problemas que surjan? ¿Con quienes estoy?

Aprender a leer la realidad exige mirar críticamente la historia, los antecedentes, los logros y las dificultades que existen frente al asunto problémico que se planteé.

Exige pensar lo que se está viviendo y problematizarlo, analizar los contextos, geografías, ambientes, personajes, relaciones que se han ido dando y que desembocan en las preguntas que tenemos en mente.

Sobre todo hay que detenerse en los sujetos (etnografía), cómo hablan, de qué hablan, qué sienten, cómo y en qué piensan, qué hacen en esa cotidianidad que los determina, esto directamente nos conduce a un siguiente paso.

Hay que aprender a escribir la reflexión sobre la realidad.

Vemos el mundo, lo percibimos, nos ubicamos en la realidad subjetiva, damos razón de lo que ocurre y allí en una bitácora de viaje, desde la crónica, desde secuencias fotográficas, desde entrevistas con la gente, desde la construcción de un audiovisual, desde los  relatos sobre la vida de personajes específicos comienza a sistematizarse un escrito sobre el mundo, sobre lo que vemos y sentimos, sobre lo que estamos presenciando.

El investigador utiliza la herramienta de su gusto  para permitirnos ver el mundo y la realidad de los objetos del conocimiento en relación con los sujetos, se trata entonces de expresar las historias de vida, las circunstancias de la realidad, los sujetos que se interrelacionan y tratamos de responder las siguientes preguntas: ¿Cómo piensan? ¿Qué sienten? ¿Qué es lo que hacen? Todo un trabajo  descriptivo inicialmente,  interpretativo en profundidad, hermenéutica en acción.

Escribir la experiencia tiene sentido desde la triada existencial, un pilar que hace referencia a una respuesta sobre el sentir: ¿Qué siento del mundo próximo? ¿Cómo me siento en este mundo? Por otro lado es sobre el pensar ¿qué pienso sobre ese mundo? ¿Es apropiado? Si es coherente y tiene pertinencia para lo que quieren de sus vidas. La siguiente pregunta es sobre el quehacer ¿qué hacemos en este espacio? Si ese hacer define en realidad los ideales de vida o si está aportando al crecimiento.

Una vez se escribe, se relata, se cuenta, se muestra la realidad y los niveles de percepción que tenemos sobre ella podemos integrar de manera simultánea la praxis, comenzamos a hacer.

Aprender a cambiar el mundo.

Con este componente se deben desarrollar tres estaciones que se manifiestan como estrategias de acción, el primer componente tiene que ver con la conciencia social-comunitaria, proponer, formar, constituir acciones que generen el trabajo en grupo y la respuesta al contexto, la conciencia de grupo es saber que el trabajo que se proponga será misión de todos y que el consenso será la manera de ejercer la toma de decisiones y la distribución de funciones.

La conciencia ambiental será el elemento misional; cómo el grupo requiere desarrollar en equipo ejercicios que propicien conciencia y acción en la protección de la vida, la naturaleza y el medio ambiente, el proyecto gira sobre este componente y deberá ser el norte de funcionamiento.

Todo esto será llevado a cabo en un sentido organizado desde lo estético, se trata de que cada proyecto, cada acción educativa, cada sinergia que tiene sentido ambiental sea concebida de la mejor forma, creando espacios y propuestas armónicas, libres y de calidad que propicien y permitan el bien ser y el bien estar.

 

INVESTIGACIÓN ACCIÓN PEDAGÓGICA (educativa)[3]

El encuentro del para qué y el cómo hacer investigación pedagógica se expresa desde la urgencia de concebir otros esquemas educativos, unas prácticas docentes divergentes que no están sujetas a contenidos ni a evaluaciones de orden cuantitativo ni competitivo;  se trata de concebir una enseñanza significativa que le responda a las necesidades de las comunidades, se trata de concebir un aprendizaje activo que implique trascendencia y desarrollo humano integral personal y colectivo, se trata de darle sentido a nuevos conocimientos que están en el arte y en el ambientalismo, en las ciencias naturales y en las ciencias sociales y que se expresan en lenguajes variados que pretenden expresar y comunicar sentires distintos frente al mundo y que cuestionan el orden establecido.

La investigación acción ha venido ocupando un espacio muy interesante en las últimas tendencias pedagógicas, coloca a los maestros como investigadores fundamentales de lo que sucede en acción cotidiana de enseñar y de propiciar aprendizaje, en términos generales lo que nos sirve y lo que comprenderemos como investigación acción lo abordaremos desde el siguiente gráfico:

 


 

La investigación en pedagogía vista desde este concepto no tiene que ver con ensayos ni textos extensos, no tiene que ver con referencias teóricas replicadas ni con ejes conceptuales repetidos tomados de fuentes vacías de historia y contexto. El proceso que denominamos “Proyecto Lagartija” es una propuesta de investigación cualitativa (acción participativa) que debe llevar a una comunidad sea colegio, gremio de docentes o grupo social (madres comunitarias, obreros, campesinos, colectivos de artistas…) a una construcción social de conocimiento que lleve a la movilización y a la acción frente a las problemáticas de su tiempo y espacio.

La investigación recoge no solo los elementos propiamente pedagógicos del enseñar, aprender, evaluar conocimientos, quiere ir más allá, comprometerse de lleno con la acción ecológica, con el sentido estético, con la construcción de una nueva sociedad. Se trata de redimensionar una utopía bajo la idea que sólo mediante la educación podemos formar personas, ciudadanos, individuos diferentes que tenga como característica fundamental la creatividad, el pacifismo, el cuidado de la vida y la búsqueda permanente del sentido existencial.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

- Ávila Penagos, Rafael. Fundamentos de pedagogía. Hacia la comprensión del saber pedagógico. Editorial Magisterio. Bogotá, 2007.

- Ávila Penagos, Rafael. La investigación acción pedagógica. Experiencias y lecciones. Colección pedagogía siglo XXI. Ediciones antropos. Bogotá 2003.

- Cajiao, Francisco. Instrumentos para escribir el mundo. Escritura, lectura y política en el universo escolar. Colección Palabra de editorial magisterio. Bogotá, 2005.

- Flores Ochoa, Rafael. Investigación educativa y pedagógica. Editorial Mc Graw Hill. Bogotá 2003.

- Guattari, Félix. Las tres ecologías. Éditions Galilée, París, 1989

- Maturana, Humberto. El sentido de lo humano. Tercer Mundo editores. Bogotá, 1997.

- Morin, Edgar y otros. Educar en la era planetaria. Editorial Gedisa. Barcelona, 2003.

- Segura, Dino. ¿Es posible pensar otra escuela? Editado en  Colección polémica educativa de la Escuela Pedagógica experimental. Bogotá, 2000.

- Ospina, William. La escuela de la noche. Editorial Norma. Bogotá 2008.

- Zambrano Leal, Armando. Didáctica y pedagogía. Editorial magisterio. Bogotá, 2006.

- Zambrano Leal, Armando. Formación, experiencia y saber. Editorial magisterio. Bogotá, 2007.

- Zuleta,  Estanislao. Educación y democracia. Editorial Fundación Hombre Nuevo. Bogotá, 1995.



[1] Texto inédito de Manuel Camilo Morales Rojas en donde combina la reflexión pedagógica y el acto poético. Recopilación de textos elaborados hasta el 2008.
[2] Ávila Penagos, Rafael. Fundamentos de pedagogía, hacia una comprensión del saber pedagógico. Tesis 7, página 36.  Colección Seminarium, Editorial Magisterio. 2007, Bogotá.
[3] Restrepo Gómez, Bernardo. Una variante pedagógica de la investigación acción educativa. Coordinador del consejo nacional de acreditación. Basado en documentos de Kurt Lewin y de L Stenhouse.  Documento publicado en: http://www.rieoei.org/inv_edu12.htm. 20 de dic de 2002.