viernes, 16 de mayo de 2014

PENSANDO LOS MAESTROS

I

En la ciudad violenta, en el mercado de almas, en la locura de los precios.
No es sencillo educar hoy ante tantas razones de indignación, ante la pobreza extrema, ante los abundantes guerreros, ante el abandono del amor.
Ser hoy Maestro implica llevar una luz de esperanza, es posible que una sociedad distinta se pueda concebir. tarea del educador.
Ser Maestro culto y sabio, amante de artes y ciencias, gestor de conciencias libres, rebeldes, inquietas.
Ser Maestro en la protesta que exige la protección del agua, de los árboles, de los páramos, de cada ave.
Ser Maestro en el acompañamiento de bonitos proyectos de vida que busquen la justicia, la verdad y la belleza.
Educador de hoy en ciberespacios y en bibliotecas virtuales, en el mundo de la información y en franca competencia con la televisión; educador de hoy de niños pandilleros, de infantiles y prematuras madres, de todos esos seres que han conocido antes el odio que la bondad.
Educar hoy, ser Maestro, un ejercicio de utopía total de ilusión y de esperanza, de sueños e ideales, transitando por las más duras realidades.
Ser Maestro una locura de opción, fundar humanidad en medio de la alienación.
Ser Maestro para educador y una nueva manera de y pensar, dedicación a creer en la evolución.

II

La urgente reivindicación de la palabra, la pedagogía es un discurso que educa, es una acción semántica, llena de signíficados que permite que el otro abra los sentidos, ejerza el pensamiento, construya y transforme realidades.
Los docentes tenemos varios retos pedagógicos, el primero sentirse y reconocerse como PEDAGOGOS.
Hacer  pedagogía es saber  del sujeto que aprende, cómo aprende, para qué aprende, qué aprende.
Hacer pedagogía requiere de un generosos espíritu humanista, un ser que proponga expansión de la inteligencia.
El pedagogo de hoy comprenderá claramente que existe una situación ambiental delicada donde el modelo de vida humana pone en riesgo la existencia de la especie en el planeta.
El pedagogo de hoy debe saber que su acción educadora es pacifista, de un alto espíritu crítico frente a una sociedad guerrera, competitiva, egoísta, extremadamente agresiva.
Su pacifismo es activo, cuestionante, indagador, propone un mundo más humano, justo, abandera la libertad, busca y propone que todos los seres  participen en su destino común.
El reto pedagógico de ahora es cuidar los niños, otorgarles el sentido de dignidad, ofrecerles la ternura, propiciarles la felicidad no la del consumo de cosas, sí el del amor y el respeto a la vida.
Los profesores son ese eslabón crucial para gestar una verdadera revolución humana.

Makamoro