miércoles, 24 de agosto de 2011

Para ser



PARA SER PEDAGOLOKO TIENES QUE SER CAMINANTE...



HABER PASADO POR EL ARTE, HABER ENTENDIDO LA CIENCIA, HABER DIVAGADO EN LA FILOSOFÍA...



PARA SER UN PEDAGOLOKO DEBES AMAR LA VIDA, LA JUVENTUD, LAS ANSIAS DE APRENDER.



PARA HACERTE UN PEDAGOLOKO DEBE SER UN AMANTE DE LA LECTURA Y UN ESCRITOR DE TIEMPO COMPLETO, DEBES HABER CONOCIDO A LOS POETAS LOCOS Y A LOS MÚSICOS BOHEMIOS.



DEBES TRATAR BIEN A LA GENTE, DEBES SER PACIFISTA, DEBES BAILAR ROCK AND ROLL Y AMAR LOS JAGUARES Y LAS ANACONDAS.



UN PEDAGOLOKO APRENDE DE LOS NIÑOS, LOS GATOS Y LOS PERROS. AMA MARIPOSAS Y PÁJAROS Y SE ENREDA CON CUANTA ARAÑA SE ENCUENTRA.



LOS PEDAGOLOKOS EXPERIEMENTAN EN ESCUELAS PARA DEMENTES.



SIEMPRE TOMA TINTO CON EL VIEJO DEL BARRIO,



EL PEDAGOLOKO SE ENCANTA CON LAS MONTAÑAS Y AÑORA EL MAR.





¿TE GUSTARÍA SER UN PEDAGOLOKO?






MAKAMORO







lunes, 8 de agosto de 2011

DESPUÉS DEL VIAJE


NUEVA TIERRA, NUEVO RUMBO
UN PEDAGOGO ENCONTRANDO UNA REVOLUCIÓN


"Todos los días la gente se arregla el cabello, ¿por qué no el corazón?”
Ernesto el Che Guevara.


En la aduana, entrando a La Habana, revisaron más de la cuenta el pasaporte, lo sacudieron, lo pasaron por la maquina de rayos X, contaron sus hojas, escudriñaron la foto y dedujeron lo obvio: un colombiano en Cuba.

No llevaba en la maleta el polvo temido, no había en ninguna parte de mi cuerpo algo que hiciera suponer algún atentado, solamente soy colombiano y resulto sospechoso por naturaleza.

Todos mis sueños se estaban materializando, visitar una revolución de carne y hueso era una realidad, allí mis dos piernitas que habían caminado senderos caseros hoy caminaban por la tierra de una isla calurosa enteramente revolucionaria que sacudió con todo su peso mi conciencia adormilada, anestesiada por los ruidos de estas ciudades invadidas de centros comerciales y vendedores ambulantes.

Viajé a encontrarme con los participantes de un encuentro de psicología, viajé a contarles que yo creo en una escuela distinta y que a los revolucionarios los considero portadores de una mente divergente, que la pregunta que venía a ventilar es si en el mundo en el que yo vivo, mi país bicentenario, violento, corrupto, alienado…, sería posible hacer una escuela para este tipo de seres.

No resolvieron mis preguntas rebuscadas con inmediatez pero sí me dejaron ver que hay otras preguntas que inquietan a la extensa América, una amenaza sobre la juventud que desde México hasta Argentina se cierne: la violencia de pandillas, maras, jóvenes desempleados que disparan antes de hacer cartas; el mundo mal-erotizado de un “reguetón perrero”, jóvenes que excluidos de los sistemas escolares encuentran en la calle la barra brava, el delito, los alucinógenos, niños que se hunden en una onda de permanentes e idiotizantes modas que no respetan fronteras ni sutilezas idiomáticas, se impone con una violencia de seda.

También, todos estos psicólogos inquietos y dialogantes me dijeron que temían mucho por la gran marea que el neoliberalismo ha impuesto sobre las escuelas del sur, el desdibujamiento de los docentes ante los procesos de la gestión de la calidad, la escuela invadida por los discursos administrativos e industrializantes, todos con grandes intenciones de transformar la escuela en una empresa no sabemos de qué tipo, trabajando sobre estándares y homogenizantes impuestos por la multinacionales de “la calidad”: Campañas de escuela para todos con criterios de mano de obra barata, en donde el trabajo sin empleo se impone coincidiendo que el único lugar en Latinoamérica donde no aparece el temible desempleo es aquel que nos recibe para posibilitarnos el contraste.

Los psicólogos parlantes hablaron de las urgencias contra la terapia de farmacia que enferma, plantearon volver en sus prácticas de análisis a lo tradicional y chamánico, a la caricia de mamá que lo cura todo y a la música que hace danzar conciencia y cuerpo. Hablaron de hierbas y de aromas, hablaron de pases de magia y de cantos al sol, hablaron de una abordaje diferente de la ciencia dentro de la holística y la complejidad, a los nuevos alcances de la psicología como potenciadora del desarrollo humano integral, dijeron que hoy se piensa diferente la acción de la terapia y que es una emergencia nutrir el discurso y la acción del psicólogo de una interdisciplinariedad amplia, flexible, diversa que puede asumir al ser humano que el capitalismo cada vez arruina más.

La experiencia comenzaba a ser cada vez más intensa e interesante, por momentos escapé de tanta fluidez intelectual y las calles de plazas y calles de inmenso movimiento me atrajeron como imán, había que buscar los iconos rebeldes: Martí, José, en todas partes; el che, Fidel, Cienfuegos…Héroes de ayer, héroes presentes, que no estaban en la fría piedra sino en la vida común de una isla bloqueada por el monstruo del norte que no la deja respirar cómodamente.

El poeta que fundó esta Patria dice lo siguiente:

“Cuando se es joven, se crea. Cuando se es inteligente, se produce. No se adapta, se innova: la medianía copia; la originalidad se atreve”.
José Martí
Guías espontáneos que me quieren llevar a pasear a cambio de una camisa o de una moneda, no son los mendigos nuestros, son personas que aprovechan el turismo desbordado que visita la isla. No hay indigencia, no hay almacenes de grandes superficies, hay muchos hospitales, hay carros viejos, mujeres bonitas, niños en las escuelas, escuelas que ayer fueron cuarteles y que hoy reafirman la revolución de la cultura.

¿Cómo no caminar esas calles? ¿Cómo no asomarse al mar? ¿Cómo no moverse con la música de pianos de cola, bajos gigantescos de maderas sonoras, maracas, guitarras y tambores? Es una magia que por supuesto embriaga, es una presencia en una ciudad del Caribe que despierta los sentidos y exige una sonrisa permanente de asombro y placer.

Quería hablar de divergencia, allí la estaba viviendo, un mundo distinto al que conozco, una vida que no depende del comercio ni del consumismo, una sociedad que defiende, habla, circula ideas sobre soberanía, honor, dignidad; una sociedad que hace inmensos monumentos a los poetas y a los defensores del pueblo, una sociedad que vive su historia y que se proyecta a pesar de los centros hegemónicos del poder mundial de dinero. Estaba en un país que recicla todo y ama sus árboles.

Por supuesto que pregunté sobre la escuela, hablé con docentes, vi a los niños…, allí hay una sociedad distinta del conocimiento; la gente estudia, la gente encuentra en el intelecto su esencia, no hay restricciones ni exclusiones, la escuela está abierta y sobrevivir en ella es duro pues aunque es popular, democrática y masificada no es estúpida, no es mediocre, no tranza con el bajo esfuerzo, es una escuela exigente.

Entonces como pedagogo comencé a aprender, en este tipo de escuela el que avanza es el que logra disciplina, pero no esa externa, opresiva, autoritaria, de férula y castigo, ésta no es impuesta, surge de una necesidad vital, es la disciplina del carácter, es la de demostrar que la defensa de la revolución la hacen las ideas, que sólo una sociedad formada, estudiosa y capacitada podrá asumir su propio destino. La escuela de una revolución.

Son poco importantes los métodos y las estrategias didácticas (quizá son tan comunes y simples), lo que allí es importante es el por qué, el argumento, las inspiraciones; la búsqueda del sentido, del por qué se hace lo que se hace en el estudio cotidiano, esta es su manera de liberarse, esta es su manera de sostener el cambio, es una sociedad que se auto regula; es un nuevo camino, es una nueva perspectiva existencia del aprendizaje y la enseñanza: la construcción de una sociedad distinta, muy distinta a la nuestra. Martí decía así:


“Mi trabajo es cantar todo lo bello,
encender el entusiasmo por todo lo noble,
admirar y hacer admirar todo lo grande”

José Martí.


Entonces volví, a pesar de la protesta de mi sentido común, volví a pasar por la aduana amenazante (y volvieron a dudar de mi presencia y esencia pero como soy colombiano siempre estaré bajo sospecha) y aterricé sin saber en qué momento en una calle de mi ciudad, estaba rodeado de cantidad de gente que piensa en el negocio, en el dinero, en la deuda, en la ganancia, los locos en la calle, la indigencia creciente, la venta de comida, los asaltantes acechando, los ex ministros para la cárcel cinco estrellas, el fútbol y la televisión idiotizantes, la policía pidiéndome mis documento de identidad, otra vez bajo sospecha.

No se si la vida en la isla de la utopía sea el ideal de existencia, sí se que es muy diferente y que la escuela que nosotros tenemos adolece de lo que le sobra a ellos, sentido, ellos le otorgan sentido al estudio, graduarse no es un evento social, es un reto de vida. Estudiar significa asumir una sociedad que le hace una propuesta al joven, no la de la comercialización de la vida sino la dignificación de ella, allí se aprende para ser, no para tener.

Y hay música, y hay fiesta, y hay alegría…, el Caribe es así, con un mar inmenso, con un sol intenso, con unos héroes que invaden las esquinas celebrando la diferencia.

No se qué iré a hacer o a decir la próxima vez que vuelva al aula, lo que sí sé es que escucharé con más detenimiento a Carlos Puebla a Silvio Rodríguez y a Pablo Milanés.

La educación, el ser docente y el ser estudiante en una revolución cambian pues el sentido del conocimiento es otro.

En un parque surrealista de una calle perdida de La Habana me encontré con una estatua viva que dice:

“…dirás que soy un soñador
pero no soy el único”

Jhon Lennon.



Manuel Camilo Morales Rojas.
Licenciado en educación.




P.D:
El encuentro al que se asistió fue el IV congreso de psicología, bienal en Santiago de Cuba, IX taller de internacional de psicología latinoamericana y del Caribe. 18 al 22 de julio 2011, con la ponencia-taller “Es posible una pedagogía para mentes divergentes”.


jueves, 4 de agosto de 2011

Ponencia: ¿Es posible una pedagogía para mentes divergentes?


¿ES POSIBLE UNA PEDAGOGÍA PARA MENTES DIVERGENTES?


“En una sociedad y en una educación que supuestamente reclaman y piden creatividad e imaginación, la escuela real se encarga de disimularnos (a la vez que demostrarnos) que eso es falso, que la sociedad actual no tolera la imaginación, en tanto es una libertad en ejercicio, que ello es peligroso porque podría cambiar la realidad”.
Gustavo Cirigliano

Es primero de mayo, la invitación a una marcha por el centro de la ciudad seduce, hay tantas ganas de protestar, hay tantas ganas de gritar contra injusticias e incomodidades, hay muchas ganas de hallar cómplices y adeptos a un sentimiento de conciencia social, pero es un domingo frío y simple, habrá que ir tratando de encontrar elementos de coherencia.

Transcurre la marcha, las arengas eternas, los viejos comunistas, los nuevos anarquistas, los colados y los mirones, las mujeres liberadas y los otros sexos en contacto, a la marcha han llegado varios manifestantes, no los suficientes, la policía amenazante nos mira.

Y cuando menos pensamos unos cuerpos de sujetos veloces y ágiles rayan paredes, rompen vidrios se ensañan contra las oficinas de bancos, corre la policía, nos hacen llorar con las bombas ruidosas humeantes y mi grito de protesta se diluye, quedo insatisfecho y frustrado, nadie nos escucha, los medios de comunicación son indiferentes a esto, los pocos que van sólo cuentan de los vidrios rotos y las paredes escritas.

¿Quiénes serán aquellos que rompen vidrios y rayan paredes? ¿Qué o quién los impulsará para su vehemente forma de protestar? ¿Pensarán distinto?

Entonces me devuelvo a casa con la rabia comprimida y trato de buscar explicaciones a mi inocencia: ¿En dónde surge un rebelde? ¿Es una mente especial? ¿Qué hace la escuela con los que piensan distinto? ¿El nivel intelectual de este loco tira-piedra es el mismo de un traga-libros escritor de poemas? ¿Son mentes divergentes o mentes manipuladas?

Sobre todo mi pregunta se instala, luego de ordenar los inconformismos, en ese elemento del pensar distinto ¿Qué es pensar de forma divergente? , reviso a Freire, a Perkins, a Feuerstein, retomo a Giroux y a Mc Laren y recuerdo entonces también a Freinet, Decroly y Montessori, todos sin medir distancias han dicho que hay que darle énfasis a la formación en el pensamiento crítico, que hay que enseñar a pensar, que el papel de la escuela es la de despertar la conciencia, caminar hacia la innovación, hacia la mente creativa, incluso los marcos ideológicos de la educación neoliberal contribuyen con el tema y hablan del emprendedor y del proactivo como expresiones importantes de una educación que forma la inteligencia.

El objetivo de la escuela entra en contradicción y en ella comienzan a aparecer unos personajes de permanente controversia, los indisciplinados, los incorregibles, los que están al filo del reglamento, los que golpean, roban, que hacen irreverencia por oficio, son inquietos, groseros, agresivos y no sabemos si equilibrados emocionalmente, la mayoría son remitidos al psicólogo para ser “reparados”; nuestras escuelas andan llenas de jóvenes que militan en bandas, que se refugian en pandillas juveniles, que ya tienen en sus mentes y en actos negocios informales e ilegales. Provienen de familias frágiles de autoridad, marginados de muchas notas sociales, los niveles económicos varían, estos desadaptados aparecen en todos los estratos sociales y se hace evidente que la escuela en su tradicional función no los seduce, van allí porque es un lugar de encuentro, el lugar de la escuela ya no es para aprender, es para socializar otros discursos y otras practicas que se validan en la perspectiva de circunstancias de pobreza, corrupción, desigualdad, desempleo…, entonces comienzan a surgir otras preguntas anexas al fenómeno que indagan sobre el papel de los adultos, la función de los docentes, las prácticas de enseñanza, aprendizaje y evaluación, surgen preguntas sobre la pertinencia de la escuela y el conocimiento y los tipos de socialización que allí se agencian.


“Basándose en la idea de que la educación es el motor del desarrollo porque da conocimiento y el conocimiento impulsa la productividad, se idearon planes de formación de maestros que privilegiaron la transmisión de conocimiento sobre la creación de conocimiento. Se formaron así maestros especializados en distribuir y no en crear conocimiento. Se privilegió el resultado del pensamiento y no el pensar, el producto y no el proceso. Esto ha llevado a que los maestros tengan que ser autoritarios, memoristas, aburridores y, por tanto, a dar gran importancia en la cultura escolar al control, la disciplina, el castigo”
Rodrigo Parra Sandoval.


Cambiemos el panorama y alejémonos del problema social, observemos desde otro punto de vista donde la escuela, se supone, es orden, es disciplina, es el espacio para aprender a quedarse quieto, es para copiar a tiempo del tablero, del libro y del profesor…, semejante caricaturesca concepción tradicional de escuela debería generar sujetos que sean fáciles de dominar, pasivos, centrados, obedientes, muy parecidos a cualquier transeúnte de nuestras ciudades que marcha por el andén haciendo día a día lo mismo, como funcionario, como desempleado, como agente de la indiferencia.

Pero por ahí se cruzan unos extraños seres que se escapan de tan lúgubre institución y al lograr subvertirla se hacen personas importantes: artistas, publicistas, creadores, científicos, son seres inadaptados que muy a pesar de la escuela, con todas sus contradicciones, han surgido triunfantes atreviéndose a ser en cotidianas revoluciones que dignifican a los otros.

Quizá tantos ciudadanos poco deseables y ciudadanos deseables crecen a pesar de ese mundo escolar, ellos han estado allí, han tenido aula, han tenido maleta y lonchera, han tenido uniformes y han aprendido a formar pero sus caminos son otros, opuestos al mundo idealizado de la escuela formal. ¿Existe una pedagogía para los que no se adaptan?

La relación de los niños y los jóvenes con el conocimiento generalmente esta mediada por adultos, particularmente esto ocurre en la escuela formal pero si esa escuela y si esas personas no tiene claridad sobre las múltiples posibilidades de desarrollo de las generaciones que crecen entonces se convierten en unos grandes opositores del crecimiento. Los estudiantes y los docentes hacen otra cosa. Ni los unos enseñan y los otros no aprenden o por lo menos no lo que hace manifiesto el currículo escolar. Los directivos de las escuelas pensando el fenómeno como un negocio; los docentes enfrascados en discursos enciclopédicos y dictatoriales, los estudiantes manipulados por el consumismo y las circunstancias mediáticas, la música es poderosa transmisora de ideas y percepciones, la moda circula libremente imponiendo su frivolidad y vaguedad. Los roles sexuales se alborotan y en el día a día se llenan las calles de niñas embarazadas esperando niños que a la postre quedarán solitarios a expensas de quién sabe quién y de jóvenes delincuentes en ascenso, fuertes consumidores de psicotrópicos, desempleados en potencia, violentos al máximo, consumistas compulsivos de marcas y precios.

¿Existirá una pedagogía contemporánea que se acerque a pensar o a sugerir acciones para abordar una niñez y una juventud que en nada le interesa la escuela tradicional?

Edward de Bono hace una excelente propuesta general sobre qué significa la divergencia en el pensamiento, todo el contenido del pensamiento lateral, de la lógica inversa, de las siete cabezas para siete sombreros donde nos sugiere que todo podría ser distinto con jóvenes que hoy se inclinan más por el deporte que por el ejercicio del intelecto, que son más cercanos a la música que a las matemáticas, que no se sujetan a reglas así la escuela haga enormes esfuerzos por estandarizar y certificar todo.

Howard Gardner reconoce que hay diferentes tipos de inteligencia, que existen estilos de aprendizaje, que se puede asumir que la persona humana es multidimensional y que no puede ser sometida a un solo criterio de educación y que prima la acción didáctica sobre la acción instructiva.

En Colombia hay una experiencia escolar coordinada por Dino Segura basada en el constructivismo, lo primero que allí se ha hecho, en la Escuela de Pedagogía Experimental, es alterar el orden del ambiente escolar, desnormatizando roles, tiempos y espacios, transformando lo que significa la cultura escolar y haciendo de ella otro ambiente basado en la construcción de experiencias para el conocimiento.

Y seguiría la literatura, los autores famosos, los autores peligrosos y todo nos indicará que el problema de nuestra educación está muy lejos de ser una respuesta para un país que se debate en la violencia, en la corrupción en las continuas injusticias sociales, simplemente porque muy pocos están interesados en permitir que lo jóvenes piensen distinto.

“…Y ese proceso de enseñanza nunca es una mera transmisión de conocimientos objetivos o de destrezas prácticas, sino que se acompaña de un ideal de vida y de un proyecto de sociedad…; la educación es tarea de sujetos y su meta es formar también sujetos, no objetos ni mecanismos de precisión…”
Fernando Savater.

Son como tres fronteras las que aparecen en el escenario de la divergencia del pensamiento en los jóvenes. Jóvenes divergentes caídos en la delincuencia, jóvenes divergentes que renuncian a la academia y se dedican a oficios varios, se enrolan al comercio y al consumo; jóvenes alternativos que llegan a otro tipo de academia, a centros de arte y diseño, a centros de talentos deportivos, a escuelas de comunicación social o carreras profesionales intermedias o no convencionales.

El primer grupo es atraído por las bandas criminales, son jóvenes delincuentes que caen en el sicariato, la consecución de dinero fácil, se van de mulas o traficantes de ilegales y son intensos consumidores de sustancias alucinógenas, son divergentes pues la escuela los excluyó precisamente por su imposibilidad de adoptar costumbres y ritos cotidianos de esta escuela clásica y de una sociedad con doble moral.

El segundo grupo es una serie de jóvenes incomprendidos que la escuela no llenó sus expectativas, muchos de ellos no tiene los recursos para seguir escolarizados y terminan trabajando o comerciando desperdiciando grandes talentos; son hábiles para los negocios, son rebuscadores del diario pero su proyecto de vida se ve frustrado por su deprimido origen social y la ausencia de oportunidades laborales y de escolaridad.

El tercer estrato llega a las escuelas técnicas, llegan a los centros de arte y diseño, habitan otras instituciones intermedias, es una población que sigue escolarizada pero en otros términos, con una mayor flexibilidad; este grupo es usuario y creador de espacios creativos, inquietos y que generalmente impulsan la propia empresa explorando la innovación, son miembros de grupos creativos, de diseño, contestatarios en todo caso. Por supuesto las escuelas que los acogen son también alternativas, son de educación técnica y no tienen gran tradición ni respaldo social. El éxito de estas escuelas es que saben leer las inquietudes de una juventud que piensa el mundo distinto, son espacios escolares que se arriesgan a darle sentido a unos comportamientos y a unos estilos de vida que rompen con los estereotipos, donde también, especialmente los docentes, son distintos, profesionales que han andado igualmente por la contracultura y encuentran allí la posibilidad de ofrecer otras miradas y otras propuestas de aprendizaje, de enseñanza y de producción intelectual.

Arriesgarse a hacer una pedagogía distinta para todos esos jóvenes que piensan distinto y que quieren cambiar el mundo, hacerle un aporte sensible e intelectual implica que el docente circule por tres ámbitos de su quehacer pedagógico con el saber, Observemos estos componentes:




Con un docente que exhiba tres mínimas condiciones profesionales, así:


Agenciar una pedagogía divergente implica esto precisamente, que sea distinta aplicando una didáctica activa, dinámica, que genere praxis, que planteé, recursos, espacios, herramientas creativas que rompan con el aula convencional, que no se base en contenidos exclusivamente teóricos sino que éstos sean problematizados, que discutan, que se contradigan, que se problematicen en contextos reales y que el discurso expuesto en la magistralidad sea atractivo, novedoso, sugestivo.

El co-protagonismo lo logra un docente capaz de comprender vidas, que se convierta en acompañantes de proyectos de vida, haciendo parte del desarrollo intelectual (sentir, pensar y actuar) del joven. Lo logra un docente que no come entero, un intelectual que no tranza con el sistema, el formalismo y la estructura, que se ubica en un punto de observación cuestionante, que entiende y asume el mundo desde miradas alternativas, desobedientes, insurrectas con el orden establecido.

Por ello el criterio de su conocimiento y saber práctico es una opción permanente por la vida, es ecológico, es crítico, reconoce el encuentro entre la cultura y la naturaleza y opta por la defensa de la existencia. Es un defensor de los derechos humanos, es un trabajador psico-socio-cultural, desarrolla experiencias motivantes que dignifican otorgando sentido al ser, al pensar y al hacer.

Formar mentes divergentes implica hacer actos fuera de lo común, implica ver desde distintos puntos de vista un mismo fenómeno, implica que la relación de docentes-estudiantes sea un permanente dialogo sobre la vida. Educar personas distintas, singulares, autónomas, responsables, trascendentes será la ilusión de esta pedagogía, será contemplar la posibilidad de una generación que no destruya sino que construya.

Tal vez el próximo primero de mayo no tendrá los insurrectos que atacan los bancos en su frente visible, quizá ese día marche al lado de los jóvenes que propongan un espacio sin bancos, sin explotadores, sin violentos, tal vez seamos testigos de una nueva generación que disienta del capitalismo idiotizante, que no trance con tiranos extremistas, que proponga la defensa de la vida y que sea capaz de hacer una sociedad basada en la paz y el amor proponiendo una civilización de creadores, innovadores y revolucionarios.




BIBLIOGRAFÍA:

De Bono, Edward. Yo estoy bien tú estás mal. El camino hacia el nuevo renacimiento. Editorial Diana. México, 1990.
Gardner, Howard. Arte, mente y cerebro. Editorial Paidos. Argentina, 1987.
Segura, Dino. ¿Es posible pensar otra escuela? Editorial E.P.E. Colección polémica educativa. Bogotá. 2000.
Parra Sandoval, Rodrigo. La escuela violenta. Tercer mundo editores. Bogotá, 1992.
Savater, Fernando. El valor de educar. Editorial Ariel, Planeta. Bogotá 1998.
Maldonado, Miguel Ángel. Pedagogías Críticas. Editorial Magisterio. Bogotá, 2008.