viernes, 22 de enero de 2010

Pensar...


1. Todo niño, sin distinción de raza, idioma o religión, tienen derecho a escuchar los más hermosos cuentos de la tradición oral de los pueblos, especialmente aquellos que estimulen su imaginación y su capacidad crítica.

2. Todo niño tiene pleno derecho a exigir que sus padres le cuenten cuentos a cualquier hora del día. Aquellos padres que sean sorprendidos negándose a contar un cuento a un niño, no sólo incurren en un grave delito de omisión culposa, sino que se están auto condenando a que sus hijos jamás vuelvan a pedir otro cuento.

3. Todo niño que por una u otra razón no tenga a nadie que le cuente cuentos, tiene absoluto derecho a pedir al adulto de su preferencia que se los cuente, siempre y cuando éste demuestre que lo hace con amor y ternura, que es como se cuentan los cuentos.

4. Todo niño tiene derecho a escuchar cuentos sentados en las rodillas de sus abuelos. Aquellos que tengan vivos a sus cuatro abuelos podrán cederlos a otros niños que, por diversas razones, no tengan abuelos que selos cuenten. Del mismo modo, aquellos abuelos que carezcan de nietos están en libertad de acudir a escuelas, parques y otros lugares de concentración infantil donde, con entera libertad, podrán contar cuantos cuentos quieran.

5. Todo niño está en el derecho de saber quiénes son José Martí, Hans Christian Andersen, Rafael Pombo, Elsa Bornemann, José Sebastian Tallon, Laura Devetach, Carlo Collodi, María Elena Walsh, entre otros. Las personas adultas están en la obligación de poner al alcance de los niños todos los libros, cuentos y poemas de estos autores.

6. Todo niño goza a plenitud del derecho a conocer las fábulas, mitos y leyendas de la tradición oral de su país. En el caso de los niños colombianos, éstos tienen perfecto derecho a interesarse en nuestros relatos indígenas y cuentos costumbristas, así como en toda aquella literatura creada por el pueblo.

7. El niño tiene derecho a inventar y contar sus propios cuentos, así como modificar los ya existentes creando su propia versión. En aquellos casos de niños muy influidos por la televisión, sus padres están en la obligación de descontaminarlos conduciéndolos por los caminos de la imaginación de la mano de un buen libro de cuentos infantiles.

8. El niño tiene derecho a exigir cuentos nuevos. Los adultos están en la obligación de nutrirse permanentemente de nuevos relatos, propios o no, con o sin reyes, largos o cortos: Lo único obligatorio es que éstos sean hermosos e interesantes.


9. El niño siempre tiene derecho a pedir otro cuento y a pedir que le cuenten un millón de veces el mismo cuento.


10. Todo niño, por último, tiene derecho a crecer acompañado de las aventuras de "Tío Tigre y Tío Conejo", de aquel caballo que era bien bonito, de la barba del viejo Lucho, del colorín colorado de los cuentos y del inmortal "Había una vez...", palabra mágica que abre las puertas de la imaginación en la ruta hacia los sueños más hermosos de la niñez. --

Publicado por el perol para EL PEROL el 1/13/2010 06:46:00 AM

Filosofía en la escuela


¿PARA QUÉ LA FILOSOFÍA EN LA ESCUELA?
BREVE DISQUISICIÓN EN UN TRANCÓN DEL MIO

El pensamiento humano tiene una historia y el pensamiento humano ha creado y dependido a su vez de circunstancias, sin embargo este abordaje fácilmente se podría dar desde la historia, o lo que conocemos como ciencias sociales en la escuela, la pregunta que surge entonces es: ¿cuál es el campo de conocimiento de la filosofía escolar?, ¿qué debería lograr en un joven de nuestro tiempo? ¿Tiene importancia aprehender la filosofía?

Asumiremos que el campo de conocimiento es el pensamiento humano y que por lo tanto el ejercicio sería el de plantear una reflexión dialógica sobre las ideas que han circulado y que persisten para entender el mundo y sus fenómenos, diremos entonces con esto que la filosofía le permitirá a un sujeto educable ubicar no solo el movimiento de la cultura sino las tendencias que hoy le permiten o no ser lo que es, OPTAR.

Con este bagaje de información y explicación al estudiante se le debería exigir una postura ante el mundo, que implicará coherencia entre lo que piensa, siente y hace; que formará no solo la actitud individual sino grados de desarrollo en conciencia social, política, ética y estética. El estudiante en el proceso de formación filosófica perfilara su razón existencial y por ende su proyecto de vida, que sin duda y aprovechando lo mejor del proceso de crecimiento generara preguntas y causará “desubiques” que no serán resueltos sino, en términos de Zuleta
[1], “rumiados”, se busca con todo esto una conciencia rumiante, que no “trague entero”.

En tiempos “light”, en tiempos de velocidad, superficialidad, inmediatez y “desechabilidad” proponer reflexión sistemática podría ser un anacronismo exagerado (no sobra intentarlo), por lo tanto la Escuela, los Maestros, en general, los adultos significativos deben aprovechar este tiempo de los signos y develar en una estrategia heurística ese compendio de significaciones que el mundo joven consume y genera, nunca como hoy existe la necesidad de reconocer la presencia simbólica de la juventud y nunca como hoy es urgente repensar el mundo para invitar a estas generaciones a transformar el mundo.

¿Transformarlo para qué?
[1] ZULETA, Estanislao. Conferencia sobre La Lectura. 1984. Universidad Nacional. Bogotá.

lunes, 11 de enero de 2010

AÑO INTERNACIONAL DE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA


El valor de la biodiversidad y de los « bienes y servicios » prestados por los ecosistemas
La diversidad biológica, o biodiversidad, es el término por el que se hace referencia a la amplia variedad de seres vivos sobre la Tierra y los patrones naturales que conforma. La diversidad biológica que observamos hoy es el fruto de miles de millones de años de evolución, moldeada por procesos naturales y, cada vez más, por la influencia del ser humano. Esta diversidad forma la red vital de la cual somos parte integrante y de la cual tanto dependemos. Con frecuencia, se entiende por diversidad la amplia variedad de plantas, animales y microorganismos existentes. Hasta la fecha, se han identificado unos 1,75 millones de especies, en su mayor parte criaturas pequeñas, por ejemplo, insectos. Los científicos reconocen que en realidad hay cerca de 13 millones de especies, si bien las estimaciones varían entre 3 y 100 millones. La diversidad biológica incluye también las diferencias genéticas dentro de cada especie, por ejemplo, entre las variedades de cultivos y las razas de ganado. Los cromosomas, los genes y el ADN, es decir, los componentes vitales, determinan la singularidad de cada individuo y de cada especie. Otro aspecto adicional de la diversidad biológica es la variedad de ecosistemas, por ejemplo, los que se dan en los desiertos, los bosques, los humedales, las montañas, los lagos, los ríos y paisajes agrícolas. En cada ecosistema, los seres vivos, entre ellos, los seres humanos, forman una comunidad, interactñan entre sí, así como con el aire, el agua y el suelo que les rodea.
Es esta combinación de formas de vida y sus interacciones mutuas y con el resto del entorno que ha hecho de la Tierra un lugar habitable y único para los seres humanos. La diversidad biológica ofrece un gran número de bienes y servicios que sustentan nuestra vida. La protección de la diversidad biológica es un tema de nuestro interés. Los recursos biológicos son los pilares que sustentan las civilizaciones. Los productos de la naturaleza sirven de base a industrias tan diversas como la agricultura, la cosmética, la farmacéutica, la industria de pulpa y papel, la horticultura, la construcción y el tratamiento de desechos. La pérdida de esta diversidad biológica amenaza nuestros suministros alimentarios, nuestras posibilidades de recreación y turismo y nuestras fuentes de madera, medicamentos y energía. También interfiere con las funciones ecológicas esenciales.
Nuestra necesidad de componentes de la naturaleza de los cuales una vez hicimos caso omiso con frecuencia es importante e imprevisible. De vez en cuando nos hemos precipitado de vuelta la despensa de la naturaleza para curar nuestras enfermedades, o a las infusiones de genes resistentes procedentes de plantas silvestres, para salvar nuestros cultivos de las incursiones de las plagas. Es más, la amplia gama de interacciones entre los diversos componentes de la diversidad biológica es lo que permite que el planeta pueda estar habitado por todas las especies, incluidos los seres humanos. Nuestra salud individual, y la salud de nuestra economía y de la sociedad humana, dependen del continuo suministo de los diversos servicios que nos brinda la naturaleza, y que serían sumamente costosos o imposibles de reemplazar. Estos servicios naturales son tan variados, y prácticamente infinitos. Por ejemplo, sería casi imposible sustituir, en gran medida, el control de plagas que cumplen diversas criaturas que integran la cadena alimentaria, o la polinización que llevan a cabo los insectos y las aves en su actividad cotidiana.
Entre los « bienes y servicios » prestados por los ecosistemas pueden mencionarse:
El suministro de madera, combustible y fibra
El suministro de vivienda y materiales de construcción
La purificación del aire y el agua
La destoxificación y descomposición de los desechos
La estabilización y moderación del clima de la Tierra
La moderación de las inundaciones, sequías, temperaturas extremas y fuerza del viento
La generación y renovación de la fertilidad del suelo, incluido el ciclo de los nutrientes
La polinización de las plantas, incluidos muchos cultivos
El control de las plagas y enfermedades
El mantenimiento de los recursos genéticos como contribución fundamental para las variedades de cultivos y razas de animales, los medicamentos y otros productos
Los beneficios culturales y estéticos
La capacidad de adaptación al cambio