sábado, 16 de mayo de 2009

Utopía paido-ideológica


Pensando, sintiendo...

que la escuela que debemos atender no es la de los genios ni privilegiados, es la de los pequeños drogadictos, es la de los abandonados, es la de los desnutridos. Es una escuela que debe otorgar sentido de vida y no conocimientos inútiles, es la de la vivencia del afecto y no la de la exclusión y la competencia, no la del éxito y la fama.

Sintiendo, pensando...

que los Maestros deben ser sanos, ilustrados, sensibles, un poco magos, un tanto locos, siempre optimistas. Seres espirituales, seres íntegros capaces de vivir la vida propia desde experiencias de vida significativas. Aventureros del conocimiento.

Pensando y sintiendo que es hora de abandonar a los que exigen cuadres de caja y ganancias múltiples y que debemos acercarnos a los que quieren disfrutar esta instancia con asombro y paz.

El asunto de la pedagogía es sintiendo y pensando un Ser distinto.

martes, 12 de mayo de 2009

Ocurrió en Mapiripan


"Cuando entraron las balas por la ventanita de la escuela

la maestra quedó crucificada como una mariposa de sangre

en el cielo azul de tiza dibujado en el tablero.

Antes de la eternidad de ese instante

sus alumnos aprendieron los distintos nombres del árbol,

soñaron un mar poblado por delfines

y un barco tripulado por niños

que buscaban la isla del tesoro.

Aprendieron la fraternidad del abrazo,

uno a uno

mejilla a mejilla

y cantaron una canción que habla de un hombre

que renace en el sueño

y estrena un mundo sin rencor y con asombro.

Pero esa tarde oscureció temprano

por el llanto y el humo en la

escuelita de Mapiripán".

ALOZ ROJAS

sábado, 9 de mayo de 2009

AntiClases


PENSANDO EN MIS ANTICLASES

He salido varias veces, luego de reuniones con colegas y jefes, con ansias profundas de arrojarme al río y romper mi cabeza en su lecho seco.
Salgo así con ese fatal deseo pues mi gremio me arrebata la esperanza y sabotea mis delirios creativos. No lo logran todavía en definitiva.
Abunda, se ha puesto de moda una obsesión extrema por el éxito y la calidad, cuando se refieren a los estudiantes los miden desde allí, el primer comentario repetido hasta el cansancio es: “los estudiantes no saben escribir”; el segundo es, “estos estudiantes están perdidos, no saben ni dónde están parados”.
Y así van lanzando juicios sin mencionar jamás qué han hecho o qué piensan hacer en el aula para derrotar al “enemigo”.
Llevo algún tiempo haciendo clases en diferentes establecimientos y niveles; confieso además que he jugado más fútbol y montado más bicicleta que el tiempo que realmente llevo haciendo mi profesión, esto por causa de que tuve una niñez y juventud prolongadamente feliz; fue más tarde y no hace tanto, que perdí mi virginidad laboral y ando en esto, haciendo anti clases.
He hecho clases con magos y títeres, con danzas y monólogos, con mimos y maquetas, con oleos y misivas nostálgicas, he tenido clases en el parque de las garzas y a orillas del río Pance, las que más he disfruta son aquellas que logré alrededor de un ponqué de fiesta y unos vinitos clandestinos.
Pero de repente llegan mis histéricos colegas relatando sus cruzadas por el bien y entonces hacen crónica de lo mal que están los parciales del periodo, de la falta de compromiso en las exposiciones de cada semana, de lo mal que leen las fotocopias dejadas hace un mes y criticando a esos colegas que no exigen y se la pasan jugando y haciendo “pendejaditas” con los estudiantes. ¡¡¡Upsss!!!
Pero los contrastes son contradictorios, algunos estudiantes que los padecen son felices porque… “ese profesor sí que exige” y otros ni siquiera captan el problema pues es mejor navegar en la corriente que contra ella, así podremos seguir reproduciendo el sistema por el resto de los siglos, no hay nada qué cambiar.
Me encontré una docente haciendo cuatro previas semanales a niños de segundo grado; a otra docente haciendo pruebas “tipo icfes” a niños de primer grado, muy importantes porque eran de selección múltiple. (Y así están en los textos escolares).
Y a serios e importantes docentes de universidad sin la más mínima didáctica hablando sobre modelos pedagógicos y calidad educativa con sendos parciales de preguntas tipo “Ecaes”.
Por eso no es extraño que los estudiantes de último semestre de nuestras licenciaturas que preparan sus trabajos de grado se dediquen a las disciplinas y los saberes fuerte e intensamente y dejen para lo último el componente pedagógico, porque como me dijo un primate prójimo con pretensión de filósofo: “lo pedagógico es cualquier cartilla, es una implementación y eso se hace breve y fácil, lo importante es que yo demuestre que sé filosofía”.
Ese día trate de tirarme al río pero prefiero ahogarme que romperme la cabeza, ya ese río agua no tiene.

Manuel Camilo Morales Rojas.



sábado, 2 de mayo de 2009

¿Algunas preguntas frente al espejo?


¿Por qué los estudiantes de pedagogía no dejan las mañas de la escuela tradicional? ¿Por qué las facultades de educación y las normales no dan ejemplo de innovación? ¿La formación de maestros depende solo de exigencia a ultranza o de procesos rigurosos de caracterización de perfiles y de intereses?

Observando los pobres escritos de los estudiantes de bajo rendimiento, las malas disculpas que encubren irresponsabilidad (no tengo tiempo, estoy muy ocupado, no tengo dinero, no me siento bien, soy tan débil...); las distancias tan enormes entre los que estan comprometidos y los que no se han ubicado en la misión docente, entiendo muchas respuestas que aparecen en la cotidianidad escolar. ¡Necesitamos con urgencia formar docentes nuevos, con alto perfil, con alto compromiso, fundamentados filosófica, psicológica, epistemológicamente! Para ello también debemos transformar los dirigentes, las políticas, los coordinadores improvisados, los rectores financistas, los directores de áreas de contenidos y evaluaciones, los supervisores entrenados por ICONTEC, en fin los que tienen el poder y manejan los tiempos y los espacios pedagógicos, no pueden seguir manejando la educación los que no saben de ella, ni abogados, ni curas, ni ingenieros, ni médicos, ni periodistas...., necesitamos educadores pensando la educación.

No necesitamos procesos industriales de calidad, necesitamos fundamentación pedagógica, antropológica, sociológica..., necesitamos dirigentes sanos, psiquica, ética y políticamente hablando.

Cada día me veo más distante de la tranformación de la Escuela pero cada día compruebo que esa transformación es necesaria. No la vamos a lograr con profesionales mediocres o convencionales, la vamos a lograr con locos, intensos, revolucionarios soñadores, idealistas, seres humanos comprometidos y formados en humanidad, los que se salen del órden, los que desvarían, esos que no les gusta el camino fácil.
Makamoro