lunes, 3 de octubre de 2011

PONENCIA CONGRESO DE LOS CINCO CONTINENTES


EFECTOS DE LA GLOBALIZACIÓN EN LA SALUD MENTAL

HACIA UNA ECOLOGÍA DEL MUNDO SOCIAL

DIVAGACIONES SOBRE UNA HUMANIDAD ENFERMA


“En lugar de mantenerse en la eficacia embaucadora de los trofeos económicos, se trata de repropiarse de los universos de valor en cuyo seno podrán volver a encontrar consistencia procesos de singularización. Nuevas prácticas del sí mismo en la relación con el otro, con el extranjero, con el extraño: ¡Todo programa que parecerá bien alejado de las urgencias del momento! Y in embargo es en la articulación: de la subjetividad en estado naciente, del socius en estado mutante, del medio ambiente en el punto en que puede ser reinventado; donde se dilucidará la salida de las crisis más importantes de nuestra época”.
Felix Guattari.

¿Podremos sentir y asumir el hambre de África o de Haití? ¿Podremos asumir y comprender la profunda enfermedad de la sociedad de los Estados Unidos consumida en la droga y la delincuencia? ¿Asumiremos el problema de la violencia desmedida y el narcotráfico en México?

Por supuesto que el panorama muestra un planeta humano profundamente enfermo, sociedades desiguales, violencia extrema, consumo masivo de narcóticos, corrupción de gobiernos que en nombre de la democracia explotan, dominan y se enriquecen a costa de la ignorancia de los pueblos. Una Europa que sigue siendo vencida por sus economías frágiles, por sus racismos extremos, por su carga histórica de explotación, piratería, colonialismos violentos.

Miramos y las utopías desaparecen, no hay un horizonte que muestre la igualdad, la fraternidad y la libertad del sueño francés, no nos gusta Cuba porque no comercia, no nos gustan las comunidades pacíficas porque no compiten como empresas, no nos gustan las guerrillas colombianas porque secuestran y destruyen selvas.
¿Qué nos podría salvar? ¿Qué nos podría defender de la misma humanidad y su desarrollo ciego?

La globalización no nos ha dejado mucho, la posibilidad quizá de tomar coca cola en el desierto y de conseguir una hamburguesa en China, lo que se ha hecho global es la pobreza, la injusticia, la guerra, no hay negocio más transnacional que la venta de armas: Israel, EEUU, varios países europeos se enriquecen con sus altas negociaciones de muerte.

La globalización nos deja bancos extranjeros en economías sudacas (que ironía), la globalización plantea una permanente guerra al terrorismo creando guerras burlonas contra pueblos indefensos; la globalización nos habla permanentemente de seguridad y defensa cuando los que esgrimen esa defensa son los que más atacan. El terrorismo de los poderosos y sus economías asfixiantes son las expresiones globales de un mundo sometido al poder de los políticos del norte, de las industrias tóxicas, de las multinacionales del petróleo y el hambre.

La minería vuelve a mostrar que América sólo es un terreno por explotar, Canadá se viene con todo al sur para adueñarse del carbón, el hierro, la plata…, Brasil sólo es mirada como una gigantesca empresa de madera, oro, caucho, petróleo, así esto signifique acabar con el Amazonas.Obviamente es un planeta enfermo, es
un planeta que ha convertido a las sociedades humanas en un peligro que rompe todas las ecologías posibles, la pobreza, la guerra y el consumismo acaban con cualquier equilibrio, externo e interno.

Vemos a los japoneses persiguiendo ballenas en masacres desmedidas, vemos a los indignados protestando en el mundo contra las economías torcidas de los Estados corruptos y su presidentes degenerados, vemos a unos gobernantes fascistas pregonando odio y guerra a nombre de seguridades democráticas, vemos a los chinos invadiendo el mundo con productos de baja calidad, sentimos que la economías solo le sirven a los poderosos y multimillonarios y que esas mismas economías arrojan al desempleo y a la economía informal cada vez a más gente creando grandes problemas ambientales y extremas pobrezas.

Las enfermedades proliferan, el cáncer, el sida, la depresión, las compulsiones, el suicidio están a la orden del día, causas hay múltiples, todas atraviesan el modo de vida que Occidente ha impuesto, todas pasan por el desarrollo del capitalismo, todas están sujetas a las concepciones sobre el poder y las falsas representaciones que se han creado desde el mercadeo sobre la felicidad, el amor, la libertad, ideales convertidos en producto y mercancía.

Los medios de comunicación masiva corrompen, todo lo venden, todo lo hacen show, todo lo convierten en espectáculo, en mentira masiva, en violencia visual. El fútbol cada vez más global es cada vez más idiotizante.

Pensar una ecología humana nos obliga a retomar a Felix Guattari y a Edgar Morin, quizá en ellos encontremos modelos de comprensión; Guattari nos dice lo siguiente: “Sea como fuere, me parece urgente deshacerse de todas las referencias y metáforas cientifistas para forjar nuevos paradigmas que serán más bien de inspiración ético estética.” Y Morin (siete aprendizajes para el siglo XXI) habla de la ciudadanía mundial, de la conciencia planetaria, de la patria planeta, entonces comprendemos que el problema le corresponde tratarlos a los aparatos de educación.

Le corresponde a la red educativa mundial enseñar a reconocer que el modelo capitalista le esta haciendo daño a la vida, que la guerra no es camino, que el reconocimiento de los valores locales, de las culturas propias, de las concepciones mágico religiosas deben ser comprendidas, difundidas y aceptadas, que hay una urgencia inmensa de reconstruir la carta magna de los derechos humanos y reconocer como valor supremo la diferencia y la pluralidad.

Un movimiento mundial de reconstrucción espiritual y mental que nos una a la vida y al respeto de los otros seres con los que cohabitamos, un movimiento mundial que coloque a la ciencia como poderoso instrumento de protección y salvación, un movimiento que haga de la política y la ética el camino efectivo a la ciudadanía planetaria.

Educar, formar docentes con conciencia ecológica, con conciencia política, con conciencia social; formar docentes con criterios comunitarios, con experiencia sinérgicas, con visiones pacifistas.

Ante un mundo globalmente enfermo necesitamos una reconstrucción de la mente, del espíritu, del trabajo y la conciencia ambiental, preocupaciones profundas que tendrán que asumir el cuidado del agua, de los bosques y de la tierra, tareas claves para hacer de lo humano una concepción de especie que ame la vida y la proteja.

Para comprender el mundo actual y poder sugerir una propuesta de nueva vida y nuevo mundo tendremos que mirar a las antiguas comunidades indígenas, allí queda una utopía, pero es una lastima pues Europa y estados Unidos han comprobado una y otra vez que no les gusta lo que no es de su color., ellos, los Estados poderosos son el problema de la humanidad, son la amenaza globalizada, son el espíritu que arrasa todo y que todo lo consume pero que también le gusta morderse la cola.

Manuel Camilo Morales Rojas.
Docente.

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