viernes, 22 de enero de 2010

Filosofía en la escuela


¿PARA QUÉ LA FILOSOFÍA EN LA ESCUELA?
BREVE DISQUISICIÓN EN UN TRANCÓN DEL MIO

El pensamiento humano tiene una historia y el pensamiento humano ha creado y dependido a su vez de circunstancias, sin embargo este abordaje fácilmente se podría dar desde la historia, o lo que conocemos como ciencias sociales en la escuela, la pregunta que surge entonces es: ¿cuál es el campo de conocimiento de la filosofía escolar?, ¿qué debería lograr en un joven de nuestro tiempo? ¿Tiene importancia aprehender la filosofía?

Asumiremos que el campo de conocimiento es el pensamiento humano y que por lo tanto el ejercicio sería el de plantear una reflexión dialógica sobre las ideas que han circulado y que persisten para entender el mundo y sus fenómenos, diremos entonces con esto que la filosofía le permitirá a un sujeto educable ubicar no solo el movimiento de la cultura sino las tendencias que hoy le permiten o no ser lo que es, OPTAR.

Con este bagaje de información y explicación al estudiante se le debería exigir una postura ante el mundo, que implicará coherencia entre lo que piensa, siente y hace; que formará no solo la actitud individual sino grados de desarrollo en conciencia social, política, ética y estética. El estudiante en el proceso de formación filosófica perfilara su razón existencial y por ende su proyecto de vida, que sin duda y aprovechando lo mejor del proceso de crecimiento generara preguntas y causará “desubiques” que no serán resueltos sino, en términos de Zuleta
[1], “rumiados”, se busca con todo esto una conciencia rumiante, que no “trague entero”.

En tiempos “light”, en tiempos de velocidad, superficialidad, inmediatez y “desechabilidad” proponer reflexión sistemática podría ser un anacronismo exagerado (no sobra intentarlo), por lo tanto la Escuela, los Maestros, en general, los adultos significativos deben aprovechar este tiempo de los signos y develar en una estrategia heurística ese compendio de significaciones que el mundo joven consume y genera, nunca como hoy existe la necesidad de reconocer la presencia simbólica de la juventud y nunca como hoy es urgente repensar el mundo para invitar a estas generaciones a transformar el mundo.

¿Transformarlo para qué?
[1] ZULETA, Estanislao. Conferencia sobre La Lectura. 1984. Universidad Nacional. Bogotá.

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